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Por Lic. Ricardo Ferrer Aluija
Múltiples
son los elementos arquitectónicos que distinguen la arquitectura
española que tienen reflejo directo en Ibero América. En la
ciudad de Nuevitas, signada por un marcado eclecticismo,
heredero directo del neoclasicismo, junto a sus columnas
predominantes un lugar ponderado lo ocupan las “lucetas”.
Los hermosos vitrales, con su decoración vítrea y multicolor
radicular que adornaban los arcos de medio punto habían dejado
su huella en los principales edificios de la ciudad de los
tiempos fundacionales, dando paso de inmediato a nuevos estilos
que hacían de las lucetas parte integrante de concesión.
Las lucetas son ventanas movibles sobre el marco superior de las
puertas y permiten la entada de aire y claridad tan necesarios
en esta ciudad costeradel norte camagüeyano, en que la brisa
marina junto al brillo interior pasan a formar parte de la
cotidianeidad.
Estas persianas especiales combinan su escasa carpintería con
elementos de cristal que les hacen exhibir una imagen elegante
en tanto utilitaria el las que junto a los marcos, las verjas y
balaustradas contribuyen a la preservación de los cristales.
Variadas son las formas y colores en que se combinan los
cristales que sostienen estas singulares ventanas. Rectángulos,
rombos, cuadrados y circunferencias adornan las lucetas, que con
variedad de colores entregan una policromía auténticamente
tropical.
La puertas altas, generalmente de cedro o roble, propias de las
construcciones de mampostería y madera que proliferaron en
Nuevitas a finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX,
son coronadas por las vistosas lucetas que le tributan una
inigualable distinción.
Hoy las construcciones, aunque menos altas, continúan utilizando
las lucetas como elementos que contribuye a la entrada de la luz
y el aire en tanto decorativos, lo que hace de estos, elementos
indispensables a la hora de visualizar la arquitectura lugareña. |